Inteligencia artificial

¿Serán los robots los creativos del futuro?

Que estamos a las puertas de una gran revolución tecnológica. El mundo cada vez esta más marcado por el ritmo de las inteligencias artificiales y los algoritmos. Muchos de los trabajos que requieren poca cualificación corren el peligro de desaparecer, ya que estas tareas serán realizadas por robots. En principio aquellos los empleos de mayor cualificación tienen más difícil que su desaparición sea una realidad. Por tanto, las industrias creativas estarían en este último supuesto. Pero ¿realmente estamos a salvo los creativos?

Más allá de 2001

En el último Design in Tech Report 2018, el gurú de Silicon Valley, John Maeda realizó varias encuestas a diseñadores de Europa, América del Norte y a otros países en desarrollo para conocer de primera mano, cual era la opinión de los profesionales del diseño sobre el futuro de la profesión y, lo sorprendente de este informe, es el resultado que obtuvo: un 88% de los diseñadores considera que la IA reemplazará a los diseñadores gráficos en el plazo de 5 años. Parece a tenor de estas estadísticas que los propios creativos no están muy seguros de su futuro.

La realidad es que a día de hoy ya existen ejemplos de inteligencias artificiales que están sustituyendo el trabajo de los creativos. La agencia de publicidad japonesa McCann Erickson anunció que un «director creativo de AI» llamado AI-CD ß se uniría a su personal. En el fondo, la agencia se sometió a un reto muy interesante. En primer lugar, presentaron una estrategia de branding al contratar a una máquina para señalar que lo tecnológico tiene un lugar preeminente y diferencial en el proceso de trabajo de McCann y, por otro lado, quisieron que el nuevo “empleado del milenio”, que era un ordenador con un software específico para tal fin, diseñara un anuncio publicitario al mismo tiempo que los diseñadores humanos integrados en la plantilla de la empresa. La marca solicitó al público japonés que vote al anuncio qué le guste sin comunicar previamente, cuál de ellos es el producto de la IA. Afortunadamente para los creativos de McCann Erickson su spot fue seleccionado por un ajustado 54% frente al realizado por el robot

Nosotros Robots

Todo el mundo será diseñador

Parece que una de las consecuencias directas de la aparición de la IA será la democratización de la creatividad. Digamos que los diseñadores ya no serán los únicos cuyas capacidades les permita resolver ciertos problemas. Para seguir siendo competitivos, los diseñadores necesitarán conocimientos y experiencia adicionales para contribuir en contextos multidisciplinarios, lo que tal vez lleve a especializaciones cada vez más exóticas. Por otra parte, la IA permitirá a los diseñadores crear millones de variaciones de un diseño de manera rápida y fácil, con lo que la productividad de la mayoría de los diseñadores aumentará dramáticamente. Con el incremento de la productividad y con mejores herramientas, será más fácil para los diseñadores aficionados crear un trabajo aceptable, si no excepcional, y potencialmente ejercer presión sobre los precios en los servicios de diseño profesional.

Aprender del pasado

No es la primera vez que los diseñadores se tiene que enfrentar a un cambio tecnológico y esto produce cierto rechazo. Durante la Revolución Industrial, el Movimiento Arts and Crafts surgió para contrarrestar el protagonismo de las máquinas y la pérdida de la artesanía tradicional, un trabajo hecho a mano y creativo que ponía en valor el trabajo realizado para las nuevas clases sociales que se estaban formando al calor de la transformación industrial y social. Más tarde, durante los primeros años de la aparición del ordenador, se produjo un rechazo. Nuevamente los programas de diseño facilitaban una democratización de la profesión en detrimento de la exclusividad que había sido la tónica dominante. Posteriormente, surgieron iniciativas como el Handmade que se oponía frontalmente al uso del ordenador.

Inteligencia artificial creativa

Conclusiones

El futuro como hemos visto nos va a dejar muchos retos a los que las personas creativas nos vamos a tener que enfrentar. Por un lado, podemos pensar que la falta de intencionalidad de las máquinas las aleja de considerarlas como seres creativos en esencia. Además nunca van a ser realmente conscientes de sus logros. Por otro lado, el rechazo natural de la sociedad a aceptar a las inteligencias artificiales como posibles competidoras en el plano artístico, es un problema moral no científico, y por lo tanto, con el tiempo esas barreras de forma natural irán desapareciendo conforme la sociedad aprenda a convivir con las máquinas. 

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