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40 años de Veneno y su flamenco-rock

Veneno

Se cumplen 40 años de un disco mítico del flamenco-rock español.

En 1977 apareció uno de los discos más interesantes que ha dado la música española, “Veneno”. Firmado por los hermanos Amador y Kiko Veneno. Él disco pasó sin embargo desapercibido en su momento, quizás porque la mezcla de rock y flamenco era demasiado innovadora para la época.

En el fantástico documental “Dame Veneno”, Ricardo Pachón, productor del disco, explica que fue él el que mando fabricar un hierro para grabar a fuego sobre una tableta de hachis envuelta en papel de plata la palabra Veneno. Fue la propia discográfica quién decidió cambiar la portada a última hora, ampliando la imagen para que no pudiera descubrirse su origen. Según el propio Kiko Veneno más por vergüenza que por censura. “O es una mierda como una casa o una genialidad”, sentenció un ejecutivo de CBS al escuchar por primera vez aquel sonido que fusionaba el flamenco tradicional con el que habían crecido los hermanos Amador con algo aparentemente incompatible como la música californiana de los setenta, que inspiraba a un entonces hippie Kiko Veneno. Como suele ocurrir en estos casos esto convirtió al disco original en un bien codiciado que alcanzaba hasta hace poco precios elevados en Internet (hasta unos 200 euros). Por lo menos hasta que recientemente fue reeditado con el diseño original gracias a la tienda de discos Oldies de Valencia que conservaba una copia del original.

Desgraciadamente, Veneno tuvo una vida efimera, su música fue demasiado avanzada para su época, algo que también le ocurriría a otro disco coetáneo, “La leyenda del tiempo” de Camarón.

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El álbum, que ahora cumple cuarenta años, aparece en todos los rankings como el mejor disco español del siglo xx. El galardón no responde a la exageración. Nada parecido había sucedido antes ni sucedió después en la bastante dócil música pop del país, pero casi nadie se enteró en su momento: la discográfica se avergonzaba del grupo y tenía miedo de tanta anarquía; los flamencólogos acusaban a los Amador de juntarse con «pelusos» y hacer música de «jipos» que no respetaba palos, métrica y otros mandamientos de lo jondo; los roquistas se conformaban con mirar hacia Londres y, de buscar raíces, se escoraban hacia los muchos -y, en su mayor parte, pésimos- cantautores o tonadilleros de protesta, zanfoña y dulzaina que navegaban con la corriente a favor. El disco de los sevillanos vendió unos 500 ejemplares. Luego, tras una reedición en 2009, se alzó hasta las 300.000 copias.

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