Iván Zulueta, algo más que un cineasta maldito

Para mucha gente, Iván Zulueta es el gran artista maldito del cine español gracias sobretodo a la inclasificable “Arrebato”. Pero también destacó por su labor como diseñador gráfico, disciplina en la que firmó memorables carteles cinematográficos para Luis Buñuel o Pedro Almodóvar, entre otros. Además de esto, también realizó coloridas portadas de discos.

Al igual que ocurre en sus trabajos para el cine, en su obra gráfica se pueden rastrear los mismos referentes visuales que van desde los cómics a la publicidad, el pop o los mitos de Hollywood. Si duda mucho tuvo que ver su viaje a Nueva York con tan solo 20 años. Corría el año 63, y era la época dorada de los cómics con personajes como Carlitos, Snoopy y los primeros balbuceos del tebeo independiente; del Pop Art, que aún de origen británico tuvo su apogeo en la Gran Manzana con Andy Warhol como principal estandarte. Precisamente Warhol qué empezó su carrera diseñando discos de jazz, realizaría poco años más tarde una de las portadas más célebres de la historia de la música, el famoso plátano del primer disco de The Velvet Underground.

Zulueta se matriculó en el Arts Students League, donde estudiaría dibujo publicitario de la mano de maestros como Robert Peak, responsable de campañas publicitarias y carteles para películas como West Side Story, My Fair Lady o Camelot.

De vuelta a España, compagina sus estudios de cine con trabajos como grafista para productoras de cine y grupos musicales. Es por esta época cuando realiza la portada de “Contrabando” para los Brincos, lo que supone un cambio visual importante en la discografía del grupo. En ella se pueden ver influencias evidentes del “Revolver” de los Beatles en el uso del collage y de “Sgt. Pepper’s lonley hearts club band” en la mitomanía.

los brincos

“A mí, los Reyes siempre me traían cuadernos y lápices para dibujar”.

Ivan Zulueta

Ya en los años 70 comenzaría una relación más estrecha con el dúo Vainica Doble para las que firmó tres portadas. En la primera, Vainica Doble de 1971, aparecía ilustrado una especie de recortable infantil, sobre el que se agolpaban soldados, enfermeras y personajes vendados, y detrás de ellos un graderío, a semejanza de una plaza de toros. Un diseño muy a contracorriente de los enfoques vanguardistas que por entonces se utilizaban. Después realizaría dos portadas más, Contracorriente (1976) y El eslabón perdido (1980).

eslabón perdido

A nivel técnico se puede apreciar su trazo abocetado con texturas de lápiz y carboncillo y rótulos, algunos de ellos de letras gruesas y robustas con minúsculos ojos y otros que aparentaban estar trazados a mano de forma ágil e improvisada, aunque en realidad, unos y otros, estaban delineados con maestría y extremo cuidado. Un perfeccionismo técnico rayano en la obsesión que con el tiempo provocaría que abandonase el mundo del diseño como en su momento hiciera con el cine.

Es bastante interesante ver sus bocetos preparatorios de muchos de sus trabajos, que como él mismo reconociera en algunos casos son mejores que el diseño final. Podemos ver un ejemplo en los bocetos preparatorios para “Muñeca hinchable” de La orquesta Mondragón y para Brakaman, grupo cuyo cantante era su hermano Borja.

muñeca hinchable

La inflexión de Zulueta por figuras fantásticas y estilizadas, al lado de rostros plenamente realistas e incluso las suaves texturas de lápices de colores, le aproxima a los dibujos de William Blake.

También se aprecia una explosión casi barroca del color (sobretodo cuando maneja la cera y el gouache), asi como cierto horror vacui en la acumulación de figuras.

Para saber más: http://ivanzulueta.com/biografia-es.php

Be the first to comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *